El acceso irrestricto de los jóvenes a la Tecnología
En la actualidad o en estos tiempos la tecnología ha invadido de manera absoluta o casi a los seres humanos tanto que se ha hecho un vicio en algunas personas, y como sucede en esta humanidad las cosas que nos invaden nos traen pro y contras, ventajas y desventajas. Por eso el tema el cual nos vamos a referir en este momento es a veces en algunos casos ¨La libertad excesiva¨ de los jóvenes y más en la etapa de adolecentes que tienen acceso a una tecnología poco complaciente en ellos. Ejemplo: tenemos el internet el cual causa conocimientos pragmáticos o invaden con conocimientos que no son los adecuados en el momento requerido. Esta tecnología también trae ventajas como soluciones rápidas cuando son requeridas en el momento y tiempo preciso, pero si analizamos estos factores nos damos cuenta que los diversos tipos de conectividad permite que los jóvenes en cuestión sean quizás más abiertos a buscar, explorar e incisivo en la investigación se refiere. Buscando campos donde se sientan más cómodos pero estos los pueden llevar a ser más simplistas o al tener más ¨libertad¨ ellos abandonan u olvidan que en estos casos el proceso sistemático es el que nos permite conseguir un fin deseado. Todo esto logra que las personas (jóvenes) tengan las dos caras de la moneda y para nada es un secreto que los seres humanos somos cómodos. La tecnología ha causado muchos impactos favorables y desfavorables, pero todo quizás en exceso es malo, por eso algunas cosas desde la óptica que se vea se deben tomar con mucha cautela y si podemos ser observadores en los jóvenes y la tecnología, quizás las cosas son ligeramente fáciles para los adultos y no caigan en la tentación en aplicar enérgicamente cortándole el mismo acceso a las tecnologías. Ahora no nos podemos negar que la tecnología ha ayudado en mucho en la creatividad del ser humano (jóvenes) hayan avanzado y los criterios de hoy en día sean abiertos en ellos. Por eso terminamos diciendo que la tecnología es un recurso infaltable, pero sin dejarse caer en la tentación de que se convierta en un vicio.